WAPO Asador nació con una idea sencilla pero poderosa:
“Cada barrio merece su propio asador”.
Nos sentamos a imaginar ese lugar donde el fuego une, las caras se reconocen y el sabor cuenta historias. Desde ahí, construimos todo: el posicionamiento, el modelo de negocio, el nombre, la voz y la identidad visual.
Cada decisión —desde el logo hasta la carta, desde los menús hasta las paredes— tenía un propósito: que WAPO se sintiera como parte del barrio desde el primer día.
Y así, entre ideas, bocetos y brasas, diseñamos una marca viva… que se huele, se mira y se comparte.






